En diversos puntos de la capital, las estructuras de protección vial conocidas como bolardos permanecen ausentes tras ser dañadas por impactos vehiculares. Vecinos han alertado sobre los riesgos que esto representa para los transeúntes, señalando demoras prolongadas en su reposición.
La falta de repuestos expone a la ciudadanía
Las estructuras diseñadas para proteger aceras y delimitar cruces peatonales continúan sin ser reemplazadas. Esta situación ha generado preocupación entre los residentes, quienes denuncian que las demoras pueden extenderse hasta seis meses, dejando espacios vulnerables donde antes existía seguridad física.
Impacto directo en la movilidad segura
Sin estos elementos de contención, el riesgo para peatones aumenta significativamente. La ausencia temporal o permanente de los bolardos convierte zonas de tránsito habitual en áreas de peligro potencial ante posibles choques o desbordes vehiculares.