La difusión de un grabación confidencial ha desatado una tormenta mediática alrededor de la reconocida orquesta 'La Bella Luz'. El dueño del grupo, Óscar Custodio, se encuentra bajo el escrutinio público tras revelarse cómo gestionó la denuncia presentada por la cantante Naldy Saldaña contra César Sánchez Chavesta, quien entonces ejercía como director musical de la agrupación. Los cuestionamientos giran en torno a la presunta inacción del empresario frente a los graves alegatos de acoso y tocamientos indebidos.
La confesión tras el audio filtrado
El material, difundido por el programa Magaly TV: la firme, muestra una conversación entre Custodio y Saldaña en la que se evidencia una clara negligencia. En lugar de actuar con celeridad ante la denuncia, el empresario intentó desvincular penalmente a la compañía del suceso, afirmando rotundamente que "la empresa no tiene nada que ver" porque era un asunto ajeno al ámbito laboral. Esta postura resultó especialmente alarmante dado que el presunto agresor ocupaba un cargo de liderazgo dentro de la estructura musical.
La defensa y los errores reconocidos
Durante el intercambio, Custodio criticó la decisión de la artista de registrar las evidencias con cámaras, argumentando que no había necesidad de grabar y que dicha acción exponía injustamente al denunciado. Sin embargo, ante la presión de las pruebas presentadas por Saldaña, quien advirtió sobre la posibilidad de repetición de los hechos, el dueño de 'La Bella Luz' cambió su estrategia. Custodio admitió públicamente sus "errores" en el manejo del caso y pidió perdón.
En una confesión sincera, reveló que su negligencia se debió a un conflicto de intereses familiar: "De repente actué mal... me ganó el momento de ser primo de él", declaró. Asumió toda la responsabilidad por no haber separado al denunciado en su momento, reconociendo públicamente: "Asumo todo el error".