Un reportaje de investigación ha sacado a la luz documentos que demuestran una intervención directa y sistemática del expresidente de Petroperú, Roger Arévalo Ramírez, para contratar a dos allegados, Jorge Mendoza Meléndez y Víctor Hugo Jaimes Alvarado. Estos hechos, ocurridos en plena crisis financiera de la petrolera estatal, muestran que se saltaron los procesos regulares de selección de personal, generando una fuerte polémica sobre la gestión de los recursos públicos y la transparencia institucional.
Intervención directa sin pasar por filtros
Los memorandos internos revelados por el medio periodístico evidencian una insistente presión por parte de la alta dirección para incorporar a estos dos funcionarios. A pesar de las normativas estrictas que rigen la contratación en empresas del Estado, Arévalo Ramírez utilizó su autoridad para eludir los mecanismos de evaluación competitiva. Esta acción no solo vulnera los principios de meritocracia, sino que sugiere un manejo opaco de las plazas laborales en un momento crítico para la entidad.
La sombra de la crisis financiera
Lo más alarmante de este caso es el timing: las gestiones se realizaron mientras Petroperú atravesaba una severa crisis financiera. En un contexto donde cada sol debe ser justificado y optimizado, la contratación de personal sin el debido proceso representa una falta grave de responsabilidad administrativa. La sociedad peruana exige ahora respuestas claras sobre cómo se aprobaron estos nombramientos y qué impacto tuvieron en la estabilidad económica de la compañía.
"La evidencia documental es contundente: se ignoraron las reglas para favorecer a allegados, poniendo en riesgo la integridad de la petrolera nacional".
Este escándalo abre la puerta a nuevas investigaciones sobre posibles irregularidades en la gestión del expresidente. La opinión pública y los organismos de control están atentos a cómo procederán las autoridades competentes. La transparencia es la única herramienta para restaurar la confianza en las instituciones del país y asegurar que el talento, y no los favores, sea el motor de las empresas estratégicas.