Las autoridades francesas confirmaron este domingo que los restos mortales localizados el pasado jueves en un campo agrícola de Mailhoc pertenecen a Delphine Jubillar, la enfermera de 33 años cuya desaparición mantuvo en vilo al país durante cinco largos años. El Instituto de Investigación Criminal de la Gendarmería Nacional (IRCGN) logró acreditar fehacientemente que dos fémures encontrados en dicha zona corresponden al ADN de la joven. Este hallazgo crucial se produce tras la reciente confesión de su esposo, Cédric Jubillar, quien admitió haber cometido el asesinato y reveló la ubicación exacta del cadáver.
La confesión final cierra un caso judicial histórico
Cédric Jubillar, pintor de la construcción de 39 años, se encontraba actualmente cumpliendo una condena de 30 años de prisión dictada en octubre de 2025. Esta sentencia fue considerada un hito judicial en Francia, ya que resulta extremadamente inusual alcanzar un veredicto de culpabilidad por asesinato sin la presencia física del cadáver. La condena se basó en un sólido conjunto de pruebas circunstanciales: el hallazgo de las gafas rotas de la víctima en la sala, la orientación inusual del automóvil estacionado y la ausencia de registros telefónicos durante la madrugada del crimen.
Testimonios familiares clave para la condena
Pese a haber negado cualquier implicación inicialmente e incluso participado en las búsquedas iniciales, el hombre envió hace pocas semanas una carta manuscrita a sus abogados admitiendo la autoría. Según informó Le Figaro, Jubillar describió los hechos como un arrebato emocional surgido de una atmósfera tóxica en su matrimonio, que estaba en proceso de separación debido a que Delphine mantenía otra relación. Un pilar fundamental para cerrar el cerco fue el testimonio del hijo mayor, Louis, quien escuchó la fuerte discusión nocturna.
El duelo puede finalmente comenzar
También resultó determinante la declaración de Nadine Fabre, madre de Cédric, quien reveló que su hijo le manifestó semanas antes sus intenciones: "Ya basta. Voy a matarla y enterrarla". El cuerpo fue encontrado en un terreno ubicado a solo 11 kilómetros del domicilio familiar en Cagnac-les-Mines, lugar nunca registrado previamente donde el cadáver fue enterrado a poca profundidad tras la violenta pelea de diciembre de 2020. Con esta identificación oficial se ponen fin a las especulaciones y permite que la familia inicie su proceso de duelo con un entierro digno.