El ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchí, lanzó una contundente advertencia a Estados Unidos al afirmar que un eventual retorno a la guerra traería consigo "más sorpresas" para las Fuerzas Armadas estadounidenses. Esta declaración se produce en un contexto de alta tensión, horas después de que el presidente Donald Trump emitiera un nuevo ultimátum a Teherán para cerrar un acuerdo nuclear que ponga fin al conflicto activo. Araqchí fundamentó su advertencia en un reciente informe del Congreso estadounidense que detalla el costo y el daño material sufrido por Washington durante los ataques conjuntos con Israel, iniciados el 28 de febrero.
El informe del Congreso: 42 aeronaves y 29.000 millones en pérdidas
En una publicación a través de la plataforma X, el canciller iraní compartió y destacó los datos revelados por el informe oficial. Según este documento, se confirma que 42 aeronaves militares estadounidenses resultaron dañadas total o parcialmente durante los enfrentamientos. Las estimaciones de pérdidas económicas ascienden a la cifra astronómica de 29.000 millones de dólares. Araqchí subrayó específicamente que las poderosas Fuerzas Armadas iraníes fueron las primeras en derribar un caza F-35, un avión de combate de quinta generación ampliamente promocionado por Washington. "Con las lecciones aprendidas y el conocimiento que adquirimos, el regreso a la guerra presentará muchas más sorpresas", afirmó el diplomático, señalando que el conocimiento táctico ganado en el campo de batalla cambiaría el equilibrio de poder en un nuevo enfrentamiento.
Estancamiento diplomático y mensajes contradictorios
La advertencia militar se entrelaza con la estancada diplomacia bilateral. Araqchí, quien se encuentra en Nueva Delhi para una reunión del grupo BRICS, expresó que la falta de confianza sigue siendo el principal obstáculo para avanzar en las negociaciones. Acusó a la administración de Trump de enviar "mensajes contradictorios" que dificultan cualquier progreso. No obstante, reiteró la postura oficial de Teherán: no existe una solución militar para el conflicto, sino únicamente una vía negociada. Esta posición contrasta con las declaraciones del presidente estadounidense, quien aseguró el martes que estuvo "a una hora" de ordenar retomar la ofensiva contra Irán, lo que habría puesto fin al alto el fuego vigente desde abril. Trump explicó que pospuso el ataque a petición de socios del Golfo Pérsico, como Arabia Saudí y Catar, quienes pidieron dar espacio a la diplomacia.
La amenaza nuclear y la contrapropuesta iraní
Donald Trump mantuvo su línea dura, declarando que no puede permitir que Irán obtenga un arma nuclear, advirtiendo que esto llevaría a un "holocausto nuclear" en Oriente Medio, afectando a Israel, Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Catar. Ante esta presión, la República Islámica ha rechazado reiteradamente las condiciones impuestas por la Administración de Trump para frenar el enriquecimiento de uranio. El lunes, Teherán presentó una contrapropuesta a través de mediadores paquistaníes, aunque el contenido exacto de esta propuesta permanece desconocido. Mientras tanto, Trump anunció que ha ordenado a las Fuerzas Armadas estadounidenses estar preparadas para lanzar en cualquier momento un "ataque a gran escala" si las negociaciones fracasan, manteniendo a la región en vilo ante la posibilidad de una escalada mayor.