Este viernes 14 de agosto, el Perú vivió una prueba crítica para su infraestructura de seguridad civil al ejecutar el II Simulacro Nacional Multipeligro 2026. La actividad, organizada por la Comisión de Coordinación del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (CNSGRD), tuvo como objetivo central evaluar la efectividad de los mecanismos de alerta temprana y la capacidad de respuesta inmediata de las autoridades y la población ante una catástrofe de gran escala.
El escenario simulado contemplaba un sismo de magnitud 8.8 en el mar, con epicentro frente a la costa sur del país, generando tsunamis que afectarían principalmente las regiones de Tacna, Moquegua y Arica y Parinacota (Chile). Además, se incluyeron riesgos secundarios como lluvias intensas e inundaciones para probar la coordinación interinstitucional bajo múltiples amenazas simultáneas.
La activación del sistema SISMATE en los dispositivos móviles
Uno de los aspectos más relevantes de esta jornada fue el despliegue masivo de la alerta a través del Sistema Nacional de Alertas Tempranas (SISMATE). Millones de usuarios recibieron notificaciones push en sus teléfonos celulares minutos antes de que se iniciaran las simulaciones terrestres. Este mecanismo, desarrollado por el Instituto Geofísico del Perú (IGP) y operado mediante la red de telecomunicaciones, busca reducir los tiempos de reacción ante eventos sísmicos inminentes.
La prueba permitió verificar si las alertas llegaban con claridad a todas las regiones, incluyendo zonas rurales donde la conectividad puede ser más limitada. Según reportes preliminares del IGP, el sistema funcionó correctamente en su fase inicial de difusión masiva, cumpliendo con los protocolos establecidos para avisar sobre peligros sísmicos y tsunámicos.
«La efectividad de SISMATE depende no solo de la tecnología, sino también de que la población reconozca las señales y actúe en consecuencia», señaló el director del IGP durante una rueda de prensa posterior al simulacro. La institución enfatizó que estas alertas son preventivas y deben ser tratadas con extrema seriedad por los ciudadanos, como contamos en La Punta simuló sismo 8.8 y tsunami durante II Simulacro Nacional Multipeligro.
Respuesta institucional y coordinación nacional
Más allá de la tecnología móvil, el simulacro puso a prueba la cadena de mando del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SINAGERD). Las regiones afectadas activaron sus respectivos Comités Regionales para la Coordinación del SINADER (COREDES), coordinando acciones con los gobiernos locales y las fuerzas armadas.
En Tacna, Moquegua e Ilo, se ejecutaron protocolos de evacuación hacia zonas altas debido al riesgo de tsunami. Simultáneamente, en otras partes del país, se simuló la activación de centros de emergencia para atender a personas heridas y damnificadas por el sismo principal, como publicó este diario en La Punta simuló sismo 8.8 y tsunami durante II Simulacro Nacional Multipeligro.
La CNSGRD destacó que este ejercicio permite identificar cuellos de botella en la comunicación entre niveles de gobierno. «No basta con enviar una alerta; debemos asegurar que las autoridades locales tengan los recursos y la información necesaria para actuar rápidamente», afirmó la viceministra encargada del SINADER, indicó Peru21.
Lecciones aprendidas y próximos pasos
Aunque el simulacro fue exitoso en su ejecución técnica, expertos advierten sobre la necesidad de mantener una cultura de prevención constante. La experiencia demuestra que, aunque la tecnología avanza, la educación ciudadana sigue siendo el pilar fundamental para reducir víctimas fatales ante desastres naturales.
Las autoridades anunciaron que los resultados detallados del simulacro serán publicados en las próximas semanas por el IGP y la CNSGRD. Se espera que estos informes incluyan métricas sobre el tiempo de recepción de alertas, la cobertura geográfica efectiva y las incidencias reportadas durante la jornada.
«Este segundo simulacro nacional multipeligro nos da una línea base más sólida para mejorar nuestros protocolos», concluyó un analista especializado en gestión de riesgos. La próxima meta es integrar aún mejor los sistemas de alerta temprana con los planes locales de contingencia, asegurando que ningún ciudadano quede desprotegido ante futuras amenazas.