La tranquilidad del distrito de Comas se vio violentamente interrumpida con el brutal asesinato de Freddy John Jesús Huamán, quien se desempeñaba como gerente general de la empresa Comas Express SAC. El exdirigente fue atacado a balazos por dos sicarios que huyeron a bordo de una motocicleta, un hecho que ha conmocionado a la comunidad y ha puesto en evidencia la grave ola de violencia que afecta a los líderes de transporte público en la capital.
Un blanco marcado por la extorsión
Según revelaron sus familiares, Freddy Huamán no era un blanco al azar. La víctima recibía constantes amenazas relacionadas con el cobro de cupos, una práctica ilegal que ha desangrado a muchas empresas de transporte informal. Además, se encontraba inmerso en una disputa legal con exintegrantes de su propia asociación, lo que sin duda exacerbó los ánimos de sus enemigos y lo convirtió en un objetivo prioritario para los delincuentes.
La brutalidad del ataque
Los detalles del ataque son escalofriantes. Los sicarios, montados en una sola motocicleta, lograron acercarse a la víctima y abrir fuego contra ella sin dar oportunidad de defensa. La rapidez de la huida y el uso de una moto como herramienta del crimen son características típicas de este tipo de ejecuciones en Lima, donde la impunidad y la falta de control territorial facilitan estos crímenes.
Un grito de alerta para el sector
Este crimen no solo afecta a la familia Huamán, sino que representa un golpe duro para el sector de las mototaxis en Comas. La violencia ejercida por grupos delictivos que buscan extorsionar a los empresarios y dirigentes de este sector ha llevado a varios líderes a abandonar sus cargos o a vivir en el miedo constante. La muerte de Freddy Huamán es un recordatorio trágico de los riesgos que asumen quienes intentan organizar y regular el transporte en las zonas más vulnerables de la ciudad.
La búsqueda de justicia
Ante este hecho, la familia de la víctima ha pedido a las autoridades que actúen con celeridad para identificar y capturar a los responsables. La comunidad de Comas Express SAC y sus colegas del sector esperan que la justicia no quede impune y que se tomen medidas drásticas para proteger a los dirigentes que aún quedan en la lucha contra la extorsión. Este caso reabre la herida abierta sobre la seguridad ciudadana y la necesidad de políticas efectivas que detengan la espiral de violencia.