La Autoridad Nacional de Sanidad e Inocuidad en Pesca y Acuicultura (Sanipes), entidad adscrita al Ministerio de la Producción, ha difundido una serie de recomendaciones técnicas para el correcto almacenamiento de las conservas de pescado dentro de la mochila de emergencia. Este procedimiento busca garantizar que los alimentos mantengan su inocuidad y seguridad durante eventos sísmicos u otras emergencias nacionales.
Inspección del envase y datos obligatorios
El primer paso para asegurar la calidad del producto es inspeccionar el estado físico de las latas antes de incluirlas en el kit. Sanipes establece que se deben descartar aquellos envases que presenten abolladuras, óxido, fisuras o abombamientos, ya que estas condiciones pueden comprometer la integridad del alimento. Asimismo, es fundamental verificar que el producto cuente con un registro sanitario visible y una etiqueta legible adherida al contenedor.
La información en la etiqueta debe permitir identificar claramente la razón social y dirección del fabricante, así como la fecha de producción, el número de lote, los ingredientes, el contenido neto y el peso drenado. Conservar esta trazabilidad es esencial dado que las conservas pueden permanecer almacenadas durante meses antes de ser utilizadas.
Ubicación estratégica dentro de la mochila
La disposición interna de la mochila influye directamente en la preservación de los envases. La autoridad sanitaria recomienda evitar colocar las latas junto a objetos punzantes o cortantes, como navajas multiusos, herramientas, llaves o linternas, para prevenir rasguños que puedan perforar el metal.
Se sugiere ubicar las conservas en el centro o fondo de la mochila, protegiéndolas de golpes externos. Además, se prioriza el uso de envases con sistema abrefácil, facilitando el acceso al alimento sin depender de herramientas adicionales durante una situación crítica.
Mantenimiento y condiciones ambientales
La vida útil prolongada no exime a las conservas de supervisión periódica. Sanipes recomienda realizar una inspección completa cada seis meses para verificar que los envases sigan en buenas condiciones, sin abolladuras ni perforaciones, y reemplazar aquellos productos próximos a vencer.
Fuera del kit, el lugar de almacenamiento en la vivienda debe ser un espacio ventilado, libre de polvo y alejado de la humedad. Estas condiciones ambientales son clave para evitar el deterioro prematuro de las latas. Finalmente, ante una emergencia real, se aconseja consumir el producto íntegramente al abrirlo, dado que puede no existir acceso a refrigeración adecuada.