Las imágenes impactantes de personas corriendo apresuradamente por las escaleras durante los recientes y devastadores sismos registrados en Venezuela han reabierto una inquietud fundamental que también acecha a miles de familias peruanas. La pregunta central, crucial para la supervivencia ante un terremoto de gran magnitud, es si resulta más seguro intentar evacuar el edificio o permanecer resguardado dentro del mismo. Esta incertidumbre ha generado confusión en la población sobre cómo reaccionar instintivamente cuando los cimientos comienzan a temblar.
La regla según la altura y el tiempo disponible
Los protocolos de seguridad civil establecen que no existe una única respuesta universal, sino que la decisión depende estrictamente de dos factores críticos: su ubicación exacta dentro del edificio y el tiempo real con el que cuenta antes de que los movimientos sean incontrolables. Si usted se encuentra en un piso bajo o medio y puede salir rápidamente sin riesgo de aplastamiento por escombros caídos, la evacuación inmediata hacia una zona abierta es viable.
No obstante, para quienes habitan en plantas altas, el consejo generalizado entre los expertos en gestión de riesgos sísmicos es claro: no intente bajar las escaleras. El pánico y la aglomeración en los pasillos pueden causar accidentes graves o bloquear la salida. En estos casos, lo más seguro es aplicar la técnica del "triángulo de vida" o simplemente protegerse bajo una mesa resistente cerca de una pared interior, lejos de ventanas y objetos pesados que puedan caer.
Evitar el pánico en las escaleras
Las imágenes virales desde Venezuela muestran la tragedia del hacinamiento. Las escaleras son puntos críticos de colapso estructural durante un sismo intenso. Intentar descender corriendo aumenta exponencialmente el riesgo de caídas, fracturas y aplastamientos por parte de otras personas que también buscan escapar. La velocidad no garantiza seguridad; al contrario, la precipitación suele ser letal en estructuras sometidas a fuerzas sísmicas extremas.
En Perú, donde la densidad poblacional en edificios verticales es alta, mantener la calma y seguir los protocolos de "agacharse, cubrirse y aferrarse" resulta vital. La evacuación solo debe considerarse si el edificio ha dejado de temblar completamente y se verifica que las rutas están despejadas y seguras. Ante cualquier duda, quedarse en un lugar estructuralmente sólido del interior es la opción estadísticamente más segura para evitar lesiones graves.