La tranquilidad del distrito del Rímac se vio bruscamente interrumpida la noche de este lunes con un trágico incidente que ha conmocionado a los vecinos y feligreses. Giovanni Contreras de los Santos, hombre de 35 años quien laboraba como parqueador de vehículos, fue asesinado a balazos en los exteriores de la parroquia Nuestra Señora de los Ángeles. El violento ataque se produjo en un contexto particularmente dramático: el hecho ocurrió frente a su esposa y su menor hijo, mientras diversos fieles llegaban al templo para participar de la misa tradicional de las 8:30 p.m.
Un crimen con antecedentes y conexiones familiares
Según la información preliminar proporcionada por fuentes policiales, la investigación apunta a posibles motivos vinculados a la actividad delictiva. Se ha revelado que la víctima contaba con antecedentes judiciales relacionados con delitos contra la salud pública y microcomercialización de drogas. Estos elementos han llevado a las autoridades investigadoras a no descartar un posible ajuste de cuentas como el móvil principal detrás de este atentado sangriento.
La gravedad del suceso se ve agravada por una conexión familiar directa que sugiere un patrón violento recurrente en la vida de Contreras. La investigación preliminar destaca que este hecho no sería aislado; hace tan solo 14 días, el hermano de Giovanni, identificado como Dani Santos, también fue asesinado mediante métodos similares. Esta coincidencia temporal y espacial refuerza la hipótesis policial de que ambos crímenes podrían estar conectados bajo una misma trama o conflicto, indicó Punto Veraz.
Conmoción en los fieles y seguridad pública
El asesinato ha dejado una profunda huella de consternación entre las familias del Rímac. Los asistentes a la liturgia se encontraron con la impactante escena de violencia: el cuerpo tendido de la víctima, la presencia policial activa y la tensión en un lugar sagrado como es la puerta de su centro de culto. Este hecho ha sido descrito por los vecinos como una situación sin precedentes recientes en las inmediaciones de este templo religioso.
Actualmente, los peritos de criminalística continúan realizando diligencias exhaustivas en el lugar para recoger evidencias físicas y digitales que permitan identificar a los responsables del crimen. La comunidad local ha manifestado su asombro ante la inseguridad que logró penetrar las puertas de su espacio de oración, exigiendo respuestas efectivas por parte de las autoridades competentes, según Gestión.