La actriz Érika Villalobos asume el reto de interpretar a Donna en la nueva versión del musical 'Mamma Mia!', un montaje que rinde homenaje al repertorio icónico de ABBA. En una conversación con RPP, la protagonista comparte detalles sobre su proceso creativo y reflexiona profundamente sobre las etapas vitales, destacando especialmente cómo el amor no tiene fecha de vencimiento ni restricciones etarias.
Emoción pura frente a los escenarios
Villalobos describe una experiencia intensa que conecta directamente con la realidad personal de la actriz. El elenco incluye nombres destacados como Cielo Torres, Gianella Neyra y Rebeca Escribens, bajo la dirección del experimentado Juan Carlos Fisher. La preparación ha sido exigente; compartir escenas clave con Mariagracia Mora, quien interpreta a Sophie, ha requerido una gestión emocional delicada para no interrumpir las tomas de voz.
La canción 'Slipping Through My Fingers' representa uno de los mayores obstáculos técnicos y sentimentales. Villalobos confiesa que en un inicio era imposible ensayar sin llorar debido a la ternura y el dolor al ver crecer a su hija, quien se encuentra actualmente en su último año del colegio. Esta cercanía con el personaje le permite llevar una carga emocional auténtica al escenario, de acuerdo con Perspectiva.
Una visión renovada de 'Mamma Mia!'
El regreso del musical al Perú ocurre diez años después de la primera puesta en escena. Villalobos asegura que esta versión viene "repotenciada" y con mayor energía, aprovechando la trayectoria acumulada por el director Juan Carlos Fisher durante los últimos lustros tanto aquí como en España. La obra se presenta en el majestuoso Teatro Peruano Japonés hasta el 27 de septiembre.
La vigencia del espectáculo radica, según la actriz, en las composiciones magistrales y dinámicas que han acompañado a varias generaciones. El impacto visual de la película protagonizada por Meryl Streep también contribuyó al renacimiento del interés por la historia durante la pandemia, cuando el público buscaba refugio en el entretenimiento desde sus hogares, tal como señaló La República.
El amor no tiene edad: La lección de su madre
Más allá de los reflectores, Villalobos destaca una enseñanza vital inspirada por su propia familia. Su madre encontró nuevamente el amor a la edad de 77 años y ahora cumple 81. Este ejemplo personal refuerza su convicción: "Siempre hay un buen momento para amar".
La actriz aclara que esta visión no se limita al romance convencional, sino que abarca cualquier forma de afecto genuino. Para Villalobos, una relación debe ser constructiva y permitir a las personas encontrar su mejor versión; si esto ocurre, la conexión es válida sin importar el número en el calendario.