El distrito de El Porvenir, en la ciudad de Trujillo, ha sido escenario de una escalada de violencia extrema que ha dejado un saldo trágico en las últimas horas. Entre la noche del martes y la tarde del jueves, cuatro personas fueron asesinadas a balazos en lo que las autoridades identifican como una feroz guerra de bandas criminales. Este conflicto, que se desarrolla en el corazón de la región La Libertad, tiene como objetivo principal la disputa por el control de las redes de extorsión, sumiendo al sector en un clima de terror e incertidumbre.
La última víctima y el perfil de los implicados
La cadena de violencia culminó con el asesinato de Joxel Aldair Polo Vilca, de 19 años, quien fue acribillado con 15 disparos mientras caminaba por la manzana L de la calle Hipólito Ordóñez. La escena del crimen, donde la Policía encontró 15 casquillos de bala, evidencia la ferocidad del ataque. Según información preliminar, la víctima es hijo de alias “Gordo Vigo”, presunto integrante de la banda “Los Pulpos” asesinado en noviembre de 2024. Polo Vilca tenía antecedentes por tenencia de armas y estuvo internado en el Centro de Diagnóstico y Rehabilitación Juvenil de Trujillo, conocido como exFloresta.
Desglose de los homicidios y detenciones
Antes del último ataque, la noche del martes ya se registró el asesinato de Anderson Oré Zavaleta, de 26 años. El miércoles, la violencia se intensificó con la muerte de Franklin Salvatierra Gómez y Nelver Campos Patricio. Las investigaciones preliminares indican que Salvatierra estaba vinculado a “Los Pulpos”, lo que sugiere que los ataques son represalias directas dentro del conflicto interno. En respuesta a estos hechos, el jefe de la Región Policial La Libertad, general Ricardo Espinoza, confirmó la detención de José Alvarado Castillo, de 22 años, alias “Choncho”. Al detenido se le incautó una pistola y videos donde aparece haciendo disparos, vinculándolo a la red delictiva “Los Remanentes de La Jauría”.
El contexto de la rivalidad criminal
Las autoridades policiales han establecido que las muertes no son actos aislados, sino parte de un enfrentamiento estructurado. El general Espinoza explicó que las principales bandas criminales se han subdividido, generando una rivalidad interna que se traduce en violencia letal. Esta fragmentación de los grupos delictivos ha complicado el control territorial en El Porvenir, convirtiendo al distrito en un campo de batalla entre facciones que buscan imponer su dominio sobre los negocios ilícitos locales. La comunidad de Trujillo enfrenta ahora un desafío de seguridad crítico mientras las investigaciones continúan para desarticular estas redes criminales.