Un accidente cerebrovascular (ACV) se produce cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro, ya sea por la obstrucción de una arteria o por la ruptura de un vaso sanguíneo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que en 2021 esta patología fue la tercera causa mundial de muerte y discapacidad combinadas, con 11,9 millones de nuevos casos registrados ese año. Reconocer rápidamente los síntomas permite al paciente llegar antes a un centro especializado para acceder a tratamientos destinados a limitar el daño cerebral.
Las señales de alerta según BE-FAST
La American Stroke Association utiliza la estrategia BE-FAST para recordar las principales señales de alarma, que incluyen debilidad en un brazo o pierna, caída facial hacia un lado, dificultad para hablar o comprender, pérdida de equilibrio y alteraciones repentinas de la visión. El Ministerio de Salud (Minsa) también identifica como signos críticos la parálisis súbita unilateral, las alteraciones del habla, la dificultad para caminar, la pérdida de visión y el dolor de cabeza repentino, tema que ya cubrimos en SAMU atendió más de 10 mil emergencias por accidentes de tránsito este año.
La urgencia del tiempo en el tratamiento
No debe esperarse a comprobar si los síntomas mejoran; si aparecen repentinamente, se requiere evaluación de emergencia incluso si desaparecen por completo. Mayo Clinic advierte que episodios transitorios pueden corresponder a un ataque isquémico transitorio (AIT), lo cual aumenta el riesgo posterior de presentar un ACV. Para facilitar la atención médica, es útil anotar la hora aproximada en que comenzaron los síntomas o la última vez que la persona fue vista sin ellos, como publicó este diario en SAMU atendió más de 10 mil emergencias por accidentes de tránsito este año.
Prevención y control de factores de riesgo
El tratamiento depende del tipo de accidente: isquémico u obstrucción, o hemorrágico. En casos seleccionados, pueden administrarse medicamentos intravenosos dentro de las primeras 4,5 horas desde el inicio de los síntomas. La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo modificables; la OMS también señala al tabaquismo, colesterol LDL elevado y diabetes entre otras causas. Se estima que cerca del 90% de los ACV podrían prevenirse mediante el control adecuado de estos factores y hábitos saludables.