La tranquilidad de la avenida Guillermo de la Fuente en Comas se quebró con la violencia de un ataque armado que dejó un saldo trágico: un trabajador fallecido y otro herido. Los hechos ocurrieron cuando personal de una empresa concesionaria, dedicado a las labores de reparación de pistas, fue emboscado por sujetos armados que huyeron en motocicletas. Este incidente no es un hecho aislado, sino el estallido de una tensión previa, ya que los compañeros de las víctimas confirmaron que días antes habían recibido amenazas vinculadas a un presunto caso de extorsión, lo que convierte este ataque en un acto de violencia premeditada contra la fuerza laboral.
La emboscada en la vía pública
El ataque se desarrolló con rapidez y crueldad. Los trabajadores, quienes se encontraban en plena jornada laboral realizando tareas de mantenimiento vial, fueron blanco fácil para los sicarios. Los agresiones, montados en motos, dispararon contra el grupo y se dieron a la fuga antes de que las autoridades pudieran intervenir. La escena quedó marcada por el caos y la desesperación de los compañeros que intentaron auxiliar a los afectados, pero la superioridad numérica y el armamento de los atacantes hicieron imposible cualquier resistencia. La autoridad policial ha iniciado las pesquisas para identificar a los responsables y desarticular la banda criminal.
Antecedentes de miedo y extorsión
Lo más alarmante de este caso es el contexto previo al ataque. Según denuncias realizadas por los propios compañeros de las víctimas, la empresa y sus empleados ya habían sido objeto de acoso. Días antes del tiroteo, recibieron advertencias directas relacionadas con un presunto caso de extorsión. Estas amenazas, que en muchos casos son ignoradas o no se toman con la debida gravedad hasta que es demasiado tarde, marcaron el preludio de esta tragedia. La falta de protección adecuada para los trabajadores en obras públicas se convierte en un tema urgente, exponiendo a civiles inocentes al fuego cruzado del crimen organizado.
El grito de alerta en Comas
Este incidente pone de manifiesto la vulnerabilidad de los sectores laborales en zonas periféricas de Lima. Comas, históricamente afectada por la inseguridad, vuelve a ser escenario de hechos de sangre que sacuden a la comunidad. La reparación de pistas, una labor esencial para la movilidad de miles de limeños, se ve interrumpida por la violencia delictiva. La comunidad exige respuestas firmes y medidas concretas que salvaguarden la vida de los trabajadores y pongan fin a la impunidad que permite que estos crímenes sigan ocurriendo. La justicia debe actuar con celeridad para que la memoria de la víctima no sea en vano y se restablezca la seguridad en la vía pública.